El pasado mes de mayo, dentro del marco del DocsBarcelona, se celebró una sesión dedicada a Webdocs. Ésta es la primera parte (de cinco) de la crónica del evento. (Este post apareció originalmente en Filmin).

Este año el DocsBarcelona, International Documentary Festival ha celebrado su decimosexta edición. Ante semejante cifra uno debe pensar que se trata de un evento consolidado, y más si tenemos en cuenta dos factores importantes. El primero es que aunque el cine documental tiene un público fiel, sigue siendo (si se me permite la aparente contradicción) mayoritariamente minoritario. El segundo es la ola de ajustes, recortes y cierres a la que el cine, la cultura y, en fin, todo actividad político-social que dependa de un soporte económico (en resumen, ¡casi todo!) se ha visto sometida en los últimos años. Digo, pese a eso, el DocsBarcelona sigue ahí, e incluso amplía la oferta.

Ver la relación de “funding partners” produce una extraña mezcla de sorpresa (¡llamadme descreído!) y de esperanza (¡llamadme iluso!): MEDIA Antena Catalunya, Generalitat de Catalunya, Barcelona City Council, Ministerio de Cultura – ICAA… todos en una lista única. No entremos en cómo se logra eso; puede que sea esa extraña combinación la que ha permitido la subsistencia del festival.
En cualquier caso, y sea como sea, creo que este tipo de noticias siempre son motivo de alegría para los amantes del género (si es que de un género se trata). Pero…


foto de @0responsables

Siempre hay un pero o un aunque, y siempre es bueno emplearlos si lo que queremos es rastrear caminos inexplorados. Como digo, celebro la longevidad del festival, pero lo que más me sorprende es que hayan tenido que pasar quince ediciones para que, por fin, se admita al webdoc en su seno. (Sigamos celebrando: más vale tarde que nunca).
Debemos agradecérselo a Arnau Guifreu (que presentó y coordinó la jornada del Interdocs) y al resto de miembros del Observatorio del documental interactivo porque, sin su esfuerzo continuado, en esta edición tampoco habría aparecido la figura del webdoc.


foto de @Imastranger

Lord Byron escribió: “Truth is always strange, stranger than fiction” (“la verdad es siempre extraña, más extraña que la ficción”). No seré yo quien le lleve la contraria, y menos si hablamos de documental.

BASADO EN HECHOS REALES
La primera intención que me llevó a proponer un texto sobre el Interdocs (así se ha llamado la sección del festival dedicada al documental interactivo, documental web o “webdoc”) fue de carácter puramente informativo.
Pese a que, como digo, no se trata de algo nuevo, sí parece que todavía es poco conocido por el gran público, lo que justificaba un artículo divulgativo.

Sin embargo ya han aparecido otros textos en prensa resumiendo la jornada. Para hacerse una idea somera de los contenidos del evento basta echar una mirada al programa oficial del que sólo cayó Caspar Sonnen, con el que no se pudo establecer conexión vía Skype; o consultar el artículo que Eva Dominguez le dedicó en su sección.

Gracias a eso me he permitido cambiar el enfoque del artículo y, saltándome el orden cronológico (que acostumbra a ser una mala estrategia narrativa), ordenar mi texto en función a otros criterios que aúnen momentos separados en el día y me permitan expresar no tanto mi postura personal como mi percepción de lo que allí pasó.
Por eso, como cualquier telefilm al uso que sustenta una cartela inicial advirtiendo que está “basado en hechos reales” para validar su discurso, yo me permito lo mismo para esta crónica, que está basada en hecho reales pero no se ciñe a ellos.


foto de @DocsBarcelona

Y es que, tal vez porque se tratara de hablar de documental en el día de hoy (en este mundo fragmentado, hiperconectado, extrainformado, ruidoso, globalizado y al tiempo percibido de un modo altamente subjetivo), tal vez porque el elemento interactivo se mezclara en el ambiente, el asunto es que mi primera impresión fue que allí se dieron cita varios mundos, que existen de un modo simultáneo pero paralelo.
No fui el único que tuvo esa sensación, aunque al final llegué a la conclusión de que esas otras personas con las que coincidía son con las que comparto mi propia realidad, lo cual tampoco está mal porque al menos uno sabe quienes son sus compañeros de viaje. ¡Bonita manera de enfocar el documental! (Y esto sólo es el principio).

(continuará…)

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