El pasado mes de mayo, dentro del marco del DocsBarcelona, se celebró una sesión dedicada a Webdocs. Ésta es la segunda parte (de cinco) de la crónica del evento. (Este post apareció originalmente en Filmin).

LA REALIDAD Y SUS DERIVADOS
Desde un punto de vista narrativo (y creo que no es la primera vez que lo digo) la verdad siempre ha estado sobrevalorada, y el documental no se escapa de esta afirmación.
Si enfrentamos esta premisa a la cita de lord Byron y al consabido consejo aristotélico respecto a la verosimilitud y, para rematar, lo sazonamos todo con las teorías sobre los mass-media y los entornos digitales, el lío está servido.
Como apuntaba en la anterior entrega, esto es lo que vi y no lo que pasó. (Ahora sería un buen momento para recuperar el “Rashomon” de Kurosawa). Como sea, ¡bienvenidos al mundo del documental interactivo!

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA
El Interdocs fue una jornada larga (de 8:45 a 18:00), que dio para mucho.
La primera en romper el fuego (tras las presentaciones inaugurales) fue Sandra Gaudenzi, miembro de i-docs, organización dedicada al estudio y difusión de este tipo de trabajos.
(Pero… ¿No había dicho que no respetaría el orden temporal? Ciertamente, no lo haré. Este aparente respeto no es más que parte de una estrategia asincrónica).


foto de @Imastranger

En los siempre difíciles terrenos en los que nos movemos (y ahora estoy pensando en el mundo del Cine), arte e industria se mezclan y entrecruzan. Esa bicefalia también se produce a la hora de teorizar y reflexionar sobre nuestro trabajo: profesionales y académicos se dan encuentro y a menudo incluso intercambian o simultanean posiciones, lo que en sí mismo no es ni bueno ni malo, pero a veces genera obras y discursos poco claros, por hallarse excesivamente contaminados unos por otros.
Lo que señalo ya quedó en evidencia con la primera ponente: el perfil académico de Gaudenzi envolvió su charla de un aire didáctico.

El título de su intervención era “Introduction to the field. Setting the field”, y eso fue lo que hizo. Se remontó a los inicios del cine (y cuando digo inicios, quiero decir inicios: ¡allí estaban los hermanos Lumière!) para avanzar en el tiempo y repasar los momentos tecnológicamente más relevantes (llegada del sonoro, aparición del video) hasta desembocar en lo que nos había reunido allí: el webdoc.

Luego, expuso las características de lo que para ella define este formato, para terminar su discurso afirmando que lo que hace que el webdoc sea tal no es su naturaleza digital sino su interactividad (como si lo segundo no fuera una consecuencia de la naturaleza de lo primero o lo primero no encerrara, aunque sea en potencia, lo segundo).

Cerró la intervención con un breve repaso a tres proyectos, “clásicos modernos” de una disciplina recién nacida. A saber: “Bear 71”, “Highrise” y “Operation: Ajax“.

DE LA PRÁCTICA A LA TEORÍA
Otros ponentes, de un modo más bien tímido, apostaron por la aproximación contraria e hicieron un exposición inductiva: del caso que mostraban intentaron extraer conclusiones generales, aplicables a futuros proyectos.
Ése fue el caso de Arnaud Dressen, fundador de una de las grandes empresas del sector: Honkytonk. Y lo hizo basando su ponencia en “Journey to the End of Coal”, un trabajo ¡del 2008!

Que conste que la productora lanza al menos un documental interactivo al año. A “Journey…” le han sucedido otros trabajos interesantes que se pueden consultar en la web oficial de la compañía. No se trata de mostrar “lo último” por el mero hecho de serlo. Si Dressen decidió basar su ponencia en esta pieza, sus motivos tendría, (aunque no los conozco, tampoco los discuto).
De cualquier modo, lo que me resulta llamativo (y por eso lo traigo a colación), es esa insistencia en mostrar casos “ya conocidos”. O que deberían serlo, y sobre esto volveré más adelante, porque tiene su importancia. (Pero para eso necesitaremos otro post).

(continuará…)

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