La presentación del libro “El Consejo” en la ADEG (Associació d’empresaris del Garraf, Alt Penedès i Baix Penedès) nos sirvió de excusa para conocer a los asociados, reflexionar en público sobre el Storytelling e intercambiar opiniones con todos los presentes.

Para los que no pudisteis asistir, aquí dejo las notas que utilicé en mi intervención.
(el resto de la presentación corrió a cargo de Eva).

LA CRISIS COMO ESTADO MENTAL

El otro día se me ocurrió escribir esto en Twitter: La crisis es un estado mental. Un par de personas respondieron rápidamente, replicando con mucho enfado. Era gente que no me conoce ni me lee. Simplemente debían tener puesto un buscador en la palabra “crisis” y no les gustó lo que dije. Tampoco lo entendieron, ni me pidieron que aclarara lo que quería decir. Se enfadaron y así me lo hicieron saber. O simplemente ya estaban enfadados, y descargaron conmigo (contra mí).

Aparte de eso, no pasó nada más. Supongo que aún siguen enfadados, buscando “crisis”, aplaudiendo a quien refuerza sus opiniones y quejándose a quien piensa de otra manera.

¿Qué historia se están contando estas personas? Porque todos nos contamos historias. Historias para comprender el mundo, para organizar lo que nos sucede (el presente) y relacionarlo con lo que nos ha ocurrido antes (el pasado) y con lo que deseamos o tememos que nos ocurra (el futuro).

Todo encaja según el punto de vista, según lo que queramos contar. No hablo de “los hechos” ni “las cifras” (en resumen, los datos), sino del sentido, la interpretación que les damos.
¿Un ejemplo? Los comicios electorales. Cuando se habla del resultado de las elecciones, todos ganan. Unos tienen más votantes, otros más escaños, otros más tanto por ciento… Pero si todos ganan, ¿quién pierde? Resulta evidente que lo que ocurre es que cada uno interpreta las cifras según su conveniencia.
Y ésa es la clave: la interpretación.

Cuando contamos una historia, lo hacemos con una intención: que nuestra audiencia capte un determinado sentido, que interprete lo que le hemos contado para extraer una conclusión o sentir una emoción determinada.
Por supuesto, no sólo depende de nosotros: el oyente también pone su parte en el proceso. (Nadie puede “obligar” a otro a interpretar las cosas de una manera determinada, aunque hay técnicas que pueden inducirle a hacerlo).

Un viejo dicho zen dice que la realidad es como un espejo: cada uno se asoma y ve en él una parte, según la posición y ángulo desde el que se encuentra. La realidad “es”, como el espejo. Nuestra mirada capta el reflejo, o sea, construimos una interpretación de lo que ocurre según nuestro punto de vista.
La pregunta es ¿qué ángulo quiero adoptar? ¿Cuál es mi posición frente al mundo?
¿Qué historia te estás contando?

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2 Responses to La crisis es un estado mental

  1. […] empezó la intervención con una reflexión sobre “La crisis como estado mental“, que había iniciado días antes en […]

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