El pasado mes de mayo, dentro del marco del DocsBarcelona, se celebró una sesión dedicada a Webdocs. Ésta es la última parte (cinco de cinco) de la crónica del evento. (Este post apareció originalmente en Filmin).

“TIMES ARE CHANGING”
Llegamos al final del recorrido. Como anuncié, esta última entrada está dedicada a señalar algunas cuestiones relevantes que marcan la evolución del documental interactivo, algunas tan recientes que aún están por desarrollar.
Lo dice todo el mundo: los tiempos cambian que es una barbaridad. Lo decía una zarzuelita escrita hace más de un siglo y mucho antes lo anunciaba el “I Ching”: lo único inmutable es el cambio; así que más vale que nos vayamos haciendo a la idea.
La imposición de Internet como un medio masivo, el incremento del consumo audiovisual a través de la red, el cambio de costumbres del público y las posibilidades creativas que han aportado los entornos digitales, todo se da cita para configurar un panorama novedoso ante el que el hombre, animal de costumbres, no siempre reacciona con la agilidad requerida. Eso probablemente explica esas realidades paralelas de las que he estado hablando.


foto de @Imastranger

“SHOW ME THE MONEY” Y OTRAS BANALIDADES
Parece el estribillo de la canción del verano. Lo preguntes o no, da lo mismo. Público, ponentes, todo el mundo está enloquecido con este asunto. “Show me the money!”. ¿Cómo financias un proyecto? ¿Cómo consigues monetizarlo?
Hasta tal punto llega la histeria colectiva que la cuestión se sigue formulando aunque ya se haya contestado, como es el caso de algún asistente que preguntaba cómo se logra vender un webdoc, cuando acababan de escuchar que está colgado en Internet, que es de libre acceso, que incluso puedes compartirlo… y que la financiación ha salido de diferentes fondos públicos.

Aunque no todo se dice igual de claro o igual de alto, porque algunas respuestas no son más que medias verdades (que también son medias mentiras).
¿Porqué no contar que cuando uno tiene una empresa que factura a través de su departamento de publicidad puede “perder” dinero en otros proyectos? ¿Por qué no decir claramente que no todo el beneficio se contabiliza en “cash”?

A menudo el prestigio y el buen posicionamiento son más importantes, porque a través de ellos te van a llegar otros clientes que serán los que generarán ingresos de caja. (Para que nadie pierda el tiempo en conjeturas, estoy hablando de Upian, por supuesto).

¿Por qué no explicar que el “gasto” en desarrollo tecnológico es en realidad una inversión, porque luego esa tecnología se vende a terceros o se cobra una cuota por su utilización? (Como el caso de Klynt de Honkytonk, software desarrollado para la creación de webdocs).

Y más:
¿Por qué no responder a preguntas inteligentes (las realmente interesantes, las que generan debate y abren vías de desarrollo) como las que hizo Andreu Meixide? ¿Es mejor aplicar el Copyright a tu obra y luego entrar en la ilegalidad al violar tú mismo ese derecho, aunque sea de forma voluntaria, antes que acogerte a una licencia de Creative Commmons? (Sobre este asunto espero volver pronto, cuando escriba sobre el pasado BccN).

Como decía: los tiempos cambian. Por descontado, el dinero es importante, pero más importante es el modelo “de negocio”. Términos (conceptos) como “negocio”, “industria”, “propiedad” o “autoría” necesitan una revisión. Puede que utilicemos las mismas palabras, pero significan cosas diferentes.

PLACERES ONANISTAS
Continúan las preguntas. El documental interactivo se consume en solitario (me remito a lo contado sobre Alma, e invito al lector a visitar el webdoc y experimentarlo por sí mismo), lo que nos aleja de la experiencia cinematográfica en sala.
La relación es uno a uno, entre el usuario y el documental, aunque hay muchas variedades de interacción, y casi todo está por descubrir. ¿Quién sabe si el siguiente paso (uno de ellos) será incorporar técnicas de MMORPG, término impronunciable formado por las siglas inglesas de “juego de rol en línea para multijugadores en masa” (Massively multiplayer online role-playing game)?

¿Quién nos dice que no podremos visitar documentales interactivos en los que interactuemos no sólo con la pieza, sino entre los propios visitantes, a tiempo real?

A estas alturas del artículo algún que otro profesional de la vieja escuela ya habrá dejado de leer, o estará marcándome en su lista de indeseables, herejes o enemigos del “verdadero” documental, pero… ¿no sería emocionante? Técnicamente ya es posible, ahora sólo hace falta ponerse a hacerlo.


foto de @Imastranger

¿Podremos recuperar la experiencia comunitaria del cine, aunque sea a través de mundos virtuales? No será lo mismo, pero se le parece bastante. (¿Para cuando salas en las que cada butaca tenga su controlador y su monitor personal, y en la gran pantalla se proyecte el trabajo de edición en vivo de un VJ (lo que no tiene demasiado que ver con el ejercicio que llevó a cabo Alexander Brachet).
Pensadlo. ¿No os gustaría participar en algo así?

Y, puestos a pensar en grupos y comunidades… ¿Cuánto tardará en unirse el documental y el periodismo de datos? (Algo que en otros países ya se está trabajando con pasión, y de lo que podemos ver una pequeña muestra en la web del lab, aunque aún no incorpore el hilo narrativo necesario y quede mucho por hacer).

EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS
Sigamos. Estamos de acuerdo en que el usuario, si no está en el centro del producto, está muy cerca de él.
Esto es algo que apuntaron varios (¿todos?) los ponentes, aunque también se está convirtiendo en otra frase de moda que, paulatinamente, se vacía de sentido.
Y es que hubo un término que nadie mencionó y que sin embargo resulta imprescindible cuando hablamos de experiencia de usuario. Me refiero, claro, a AR (“Augmented Reality”). Pero… ¿qué es la realidad aumentada?

Nuestra percepción del mundo es limitada y sólo sabemos de lo que nos rodea a través de nuestros sentidos. Eso sí, podemos amplificar la experiencia con el uso de máquinas y artefactos varios. (No vemos a simple vista las ondas de radio, pero gracias a un receptor adecuado podemos escucharlas). Desde esa perspectiva, y como señalaba McLuhan, todos somos un poco cyborgs.
En relación a este punto, cabe celebrar que invitaran a Neil Harbisson (el primer cyborg oficialmente reconocido como tal por el gobierno británico). Su sentido del humor, su inteligencia y su curiosidad le han llevado a investigar en el campo de la percepción (visión y oído) y sus aplicaciones prácticas. (Para conocer más sobre su trabajo, visitad la Cyborg Foundation).

Le acompañó Josep “Joey” Cumeras, estudiante de la universidad de Vic y miembro del proyecto transmedia “En un xip multicolor. La vida de Neil Harbisson”. Su exposición mostró (a quien quiso verlo) que la AR tiene mucho que aportar a nuestra experiencia, no solo sensorial, sino también narrativa.


foto de @Imastranger

JUNTAR A LA BANDA
Y aún hubieron más ideas sobre las que reflexionar. Una que resulta especialmente importante es la que, desde la primera intervención, orbitó en todos los discursos: la necesidad de nuevos profesionales.
Un equipo de webdoc no es un equipo documentalista convencional al que se le suma un informático. Nada más lejos de la realidad. Por eso es necesario estar atento, saber con quién tenemos que aliarnos, qué puede aportar cada uno al conjunto e incluso qué lenguaje tenemos que aprender/utilizar para comunicarnos entre nosotros.

Perfiles como arquitecto de historias, productor transmedia, diseñador de experiencia, experto en usabilidad, diseñador de interacción, diseñador web o programador son partes imprescindibles en la producción de webdocs.
Y los que ocupen esos cargos tienen que venir de algún lado: sean nuevos profesionales, sean perfiles “reciclados” (yo preferiría utilizar el término “mutados” o “evolucionados”, sin ánimo de ofender a nadie).
Como señalo, son muchas las preguntas; la intención no es responderlas aquí y ahora.



HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ

Antes de cerrar el círculo, quiero añadir un dato más.
Escasos días antes de que se celebrara el Interdocs, Clàudia Prat (responsable de WebDocc, webdocumental i commons, y autora del webdoc Groove BCN lanzaba un llamamiento en la red: reunió a más de cincuenta personas que llenaron hasta los topes el local de una asociación cultural. Fue un encuentro abierto que, según todos los asistentes, resultó un rotundo éxito. Tanto, que ya ha preparado una segunda convocatoria para este mes de junio. Es una buena iniciativa, una manera de ir avanzando, a la espera del siguiente InterDocs.

Tres últimas pinceladas rápidas para concluir. Recordad que:

1.- Sobre todo y a pesar de todo, la historia sigue siendo lo más importante.

2.- No hay modelos ni fórmulas. Todo es posible y todo (o casi todo) está por construir.

3.- Más vale pedir perdón que pedir permiso.

La realidad está ahí fuera, ¿A qué estáis esperando?

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